Un encuentro inesperado en una librería
Un día cualquiera entré a una librería… y salí con algo que todavía no sabía nombrar
Era octubre y empezaba a sentirse el frío en San Diego.
Era mi último día de compras y ya solo me quedaban 38 dólares.
No sé por qué entré a una librería. Nunca entraba a librerías.
Caminé un rato sin saber realmente qué estaba buscando, mirando estantes sin poner demasiada atención.
Y entonces lo vi.
En el último estante había un libro de portada café.
Todavía lo recuerdo.
Lo tomé entre mis manos.
Se llamaba How to Read Tarot.
Nunca había visto las cartas Rider-Waite. No sabía nada del tarot. Y aun así sentí algo difícil de explicar.
Como si ese libro me perteneciera.
O quizá como si yo hubiera llegado hasta ahí para encontrarlo.
El libro y las cartas de tarot
Empecé a hojearlo y leí que recomendaba practicar con cartas.
Entonces le pregunté al muchacho que atendía:
—¿Tienen cartas?
Me respondió:
—Solo quedan unas.
Pregunté cuánto costaban.
Para mi sorpresa, costaban exactamente el dinero que me quedaba.
Treinta y ocho dólares.
Recuerdo quedarme unos segundos en silencio.
Las compré.
Y aunque en ese momento no lo sabía, ahí empezó algo que cambiaría mi vida.
El inicio de un nuevo camino
A partir de ese día empecé a despertar y sacar cartas.
Practicar.
Leer.
Aprender.
Sin darme cuenta, el tarot empezó a convertirse en parte de mí.
Y mi vida dio un giro de 180 grados.
Una puerta que se abrió para siempre
En ese momento pensé que había comprado un libro y unas cartas.
Con el tiempo entendí que había abierto una puerta.
